viernes, 29 de abril de 2011

Mi primera vez... Cálima

   Por fin llegó el día, tengo que reconocer que las ganas y la ilusión era la misma que podría tener, hace treinta años, la noche de reyes. Como neófito de este mundo era la primera vez que acudiamos a un restaurante de este calibre y la experiencia sobrepasó con creces cualquier tipo de expectativas que pudiéramos haber preconcebido. Además sería la primera vez de otras cosas que relataremos a continuación. 

   Teníamos reserva para seis personas a las dos de la tarde. Dejamos el coche en el aparcamiento del Meliá Don Pepe y dimos un paseo por sus estupendas instalaciones hasta llegar a Calima. El acceso se realiza descendiendo por una escalera, dentro del restaurante, que desemboca en la recepción. Enseguida nos acompañaron hasta nuestra mesa. La mesa estaba situada junto a una cristalera que daba directamente al mar, en un entorno paradisíaco. En el camino pudimos observar el trasiego en cocina donde se encontraba Dani García a pie de cañón. Sin grandes alardes vanguardistas en la decoración, la amplia sala transmite un ambiente acogedor y cómodo que consigue el espejismo de estar en el salón de casa, con lo que ayuda a relajarte y disfrutar del entorno, la compañía y, por su puesto, de cada plato. 

Detalle de vista desde la mesa hacia la terraza
   Con respecto al servicio, simplemente insuperable, discreto a la vez que atento, amable y simpático, sabiendo hacer en cada momento, estando presente siempre sin estar, y eso, ¿cómo se hace?, ¿estar sin estar?, eso sólo se consigue siendo muy profesional y gustándote lo que haces, realizando las acciones que demandan los comensales, respetando los tiempos, asi, cuando intervienen, lo hacen para aportar y dentro del clima generado por nosotros. No es nada fácil, de ahí el mérito. Fue un error por mi parte no preguntar los nombres de ellos para agradecer su trato en esta crónica, pero desde estás humildes líneas nuestra más sincera consideración y enhorabuena.  

   Comenzamos la comida. Primero nos ofrecieron algo de aperitivo, elegimos un Möet & Chandon Rosé, mientras nos mostraban el menú. Decidimos incluir los dos platos opcionales, caviar de riofrío y angulas del guadalquivir. Echamos de menos que la copa de aperitivo fuera cortesía de la casa. Entendemos que el Möet es costoso, pero un buen cava habría sido perfecto. Mientras decidimos el vino -la carta es para perderse en cantidad, calidad y variedad- nos presentaron el carro de los panes con una amplia variedad de ellos, picos y regañás a cual más suculento y acompañados en mesa de dos excelentes aceites de oliva. Nos decidimos por un Tricó albariño de Rias Baixas que resultó excelente para un menú que en su gran parte está confeccionado con pescado y marisco.
   
   El menú consta de veintiún platos, de los cuales los quince primeros son entradas, los tres siguientes son algo más contundentes y los tres últimos son un prepostre y dos postres. Era la primera vez que tomaba prepostre, jejeje, otra de las primeras veces. Empezamos con Canutillos de crema y Cucurucho de toro de Barbate. Muy buenos, en el canutillo no esperas el sabor salado de la espuma de bacalao que lleva dentro y en el cucurucho, el atún se deshacía en boca con el toque genial del alga nori caramelizada.

Continuamos con la Tarta de turrón y foie con yuzu, espectacular, suave y equilibrado.


Huevo sin huevo, (¿cómo habrán cortado la cascara tan minuciosamente?) Sorprendente la combinación de foie, lichi y ajo blanco.

Seguimos con Mi primer yogurt, también es la primera vez que nos comemos un yogurt con foie, oporto y espuma de parmesano, espectacular, de lo que más gustó. 


Kebab de galete de Atún guisado, magnífica presentación y mejor sabor. 


Caja de espetos, nos encantó la versión de Dani de este plato tan nuestro, el espeto de sardinas es un clásico en las noches de verano del mediterráneo andaluz, Dani lo ha captado todo, hasta el humo!!! y el toque de hierbabuena, yuzu y jengibre lo catapultan a la genialidad.


El sabor y la textura del Niguiri de quisquillas de Motril no se puede plasmar en letras, manjar de los dioses, lo que más nos encantó.


Parmentier de higaditos encebollados de Jeréz, sutil, muy suave. El sabor que transmite la casquería en general suele ser fuerte y a todo el mundo no gusta, este plato, sin embargo, es todo lo contrario sin perder la esencia.


Croquetas rotas de calamar de pota, será posible que fuera el único en caer en la trampa? Pequé de inocente o de "atontao", la cuestión es que me creí la historia, no desvelo más por si alguien, espero que sí, me acompaña, me queda el consuelo de que se divirtieron a mi costa.


Pipirrana nitro de bacalao, el más esperado, estábamos deseando probar los famosos "tomatitos", no defraudó.


Gazpacho cremoso de percebes, textura increíble con toques de regaliz, las sopas frías uno de los puntos fuertes de Dani.


Ceviche de conchas finas, refrescante combinación de molusco y cítrico, hace justicia a este clásico plato peruano, ahora tan de moda. 


Caviar de Riofrío, lo que parece caviar no lo es, otra invención que juega con la vista y el gusto.


Angulas del Guadalquivir, un poco salado para nuestro gusto aunque no se quedo nada en el plato, jejeje.


   A partir de aquí vienen los tres platos más contundentes, Nido de golondrinas de Jabugo, representación de este plato oriental que, aunque con una textura más gelatinosa, tenía ese sabor a caldito casero con hierbabuena...

   Como se trabaja con materiales de primera calidad y recepcionados a diario la Ventresca de cazón y emulsión de adobo se convirtió en Merluza, excelente sabor, textura y composición en el paladar.


Cocido rondeño y dumpling de rabo de toro, me recordó, salvando las distancias, al rabo de toro guisado que hacía mi abuela, el fondo del sabor es el mismo. Buenísimo. 


El "Prepostre", Palomita de lichi y rosas, efímera en el tiempo, puesto que al realizarse con nitro si se deja que se caliente se deshace y doblemente efímera porque duró poco en la mesa, jejeje.


Pasión al cuadrado, iceberg de fruta de la pasión con helado del mismo fruto, muy refrigerante y nada pesado.

Por último Melocotón ton ton de hierbaluisa, también postre ligero compuesto por helado y melocotón nitro, estupendo para acabar.

   Como resumen una "experiencia" inolvidable que intentaremos repetir y en la cual destacamos la forma que tiene Dani García de interpretar la cocina andaluza, pues aunque utiliza ingredientes externos, la base es tradicional, con arraigo, la comida huele y sabe a los platos andaluces. El menú resulta sorprendente, ingenioso y divertido, insisto en lo de divertido, pasamos un rato genial, donde la presentación juega con los sentidos. A nuestro requerimiento, Dani tuvo la amabilidad de compartir un rato con nosotros y nos encantó conversar con el artista, porque lo que hace es arte. Su sencillez en el trato hace más sublime su trabajo.

    La sobremesa, cosa que me encanta, fue estupenda con la sensación del placer vivido, tomamos un excelente pre-gintonic, jejeje (cafelito), aunque no vimos el carrito de los petit fours, no sabemos por qué. El sumiller nos dispuso un reconfortante g´vine con fever-tree, hubiéramos preferido Saffron pero la desconocía, aunque se quedo con el nombre para investigar. Seguro que cuando volvamos la tienen, sabemos que no es fácil de conseguir. 

Pre-Gintonic
    Fue mi primera vez de muchas cosas, y como todas las primera veces, se quedará con cariño en un rincón de mis recuerdos. También aprovechamos el acto como bautismo para la nueva incorporación del Blog, nuestro corresponsal en Barcelona, Ramón Palmero, gracias por tu compañía y aportaciones. De nuevo las gracias a Calima por hacernos descubrir, experimentar y divertirnos. Volveremos, intentando que sea como... Mi primera vez...



domingo, 17 de abril de 2011

Torrija Real

   El ritmo de vida que llevamos no me ha permitido actualizar el blog como hubiera deseado, pero aprovechando estas fechas vamos postear varias cositas. La primera de ellas es esta típica receta de Semana Santa que hemos customizado.

Ingredientes (no ponemos cantidades porque depende de las que quieras hacer)

Pan en rebanadas
Huevos
Leche
Piel de limón
Canela en rama y en polvo
Miel
Azúcar
Agua
Aceite oliva suave 0,4
Cobertura: Chocolate para fundir y oro en polvo

1- Infusionar la leche con la canela en rama, la piel de limón, canela en polvo y azúcar para que quede una especie de leche merengada. 


2- Empapar las rebanadas de pan con la infusión de leche.


3- Pasar las rebanadas empapadas por huevo batido y freír en abundante aceite. Es importante que absorbamos el aceite sobrante de las rebanadas con ayuda de papel de cocina para quitar la grasa sobrante.

4- Melar las rebanadas. En una cacerola poner 4 partes de miel y 1 de agua y calentar, cuando este bien caliente, casi en ebullición, pasamos las rebanadas para que se impregnen. 


5- Derretimos el chocolate y depositamos una capa encima de la torrija. Decorar con oro en polvo, para que sea más fácil, podemos diluir el polvo de oro en un poco de vodka y untarlo con ayuda de un pincel. 


Torrija Real






   Buen provecho!!!! 

lunes, 28 de marzo de 2011

Incursión-Excursión Rural

  Aprovechando una salida de domingo por los lindes del Río Hozgarganta y después de más de dos horas de caminata no pudimos dejar Jimena de la Frontera sin visitar el Restaurante-Bar Cuenca.

  El local está situado en la avenida principal de entrada a la ciudad jimenata. Posee dos terrazas, una delantera y otra posterior para el periodo estival. Y dos zonas interiores diferenciadas, el bar y el restaurante. La decoración es rústica con presencia de elementos de la industria corchera muy acorde con el entorno y que confieren un aspecto global en línea con la filosofía tradicional de su cocina.

  Cuando hablamos de cocina tradicional , lo hacemos con todas las de la ley, el fuerte de Restaurante Cuenca son los ingredientes de la zona, son especialistas en setas, sobretodo boletus y chantarela, carne de caza y productos ibéricos. De por sí, este local goza de fama en la provincia. Si se presentaran los platos siguiendo los actuales cánones vanguardistas e introdujeran un menú degustación, saldría con seguridad en multitud de guías gastronómicas nacionales. Pero eso sí, aumentaría la factura considerablemente, la calidad y cantidad de sus platos no se refleja en el precio final, la relación calidad precio es estupenda.

  Como quisimos probar un poco de todo nos decidimos por raciones para compartir, pedimos cuatro platos y los postres para un total de cuatro comensales y acompañamos con vino tinto de la casa y agua. De primero un surtido ibérico compuesto por queso curado de oveja, jamón, caña de lomo, chorizo y salchichón. Productos de calidad, excelente para abrir boca. 

Surtido ibérico
  Seguidamente revuelto de espárragos trigueros, que no nos hubiera extrañado que hubieran sido recolectados esa misma mañana. Muy frescos. El huevo acompañaba pero no mataba el sabor del espárrago. 



Revuelto de trigueros
  Y ahora viene lo mejor, pluma ibérica en salsa de boletus y lomitos de venado con chantarela. Si visitas este restaurante y no pruebas sus platos de setas, estamos seguros que la pareja de la benemérita, que se sitúa casi siempre a la entrada de Jimena, te multa cuando te marches. La salsa de boletus baña cuidadosamente a la pluma confiriendo suculencia a la, ya de por sí, jugosa carne.  La combinación de la carne de venado con la chantarela es el plato ideal para representar la gastronomía de esta zona, sabe a  bosque, a lentisco y jara , a la esencia del parque natural de los alcornocales. Por cierto, fuimos incapaces de acabar con las dos fuentes y puesto a desechar entre pluma, boletus, venado, chantarela y  patatas,  le tocó a las patatas, por supuesto. 

Pluma ibérica en salsa de boletus
Lomitos de venado con chantarelas

  De todas formas completamos el almuerzo (que resultó por cantidad, almuerzo-merienda-cena, je,je,je) con unos postres caseros, tarta de queso, pastel de chocolate y tocino de cielo con crema de yogur. Dulce final, acompañado de buen café, para nuestra incursión-excursión rural.

Tarta de queso

Tocino de cielo con crema de yogur

Pastel de chocolate

martes, 22 de marzo de 2011

Terraza de sabores

  Desde que comenzamos este blog son muchos los amigos y conocidos que nos preguntan o informan sobre lugares y recetas. Este es el caso que nos ocupa, un compañero nos comento un lugar en Guadiaro (Barriada de San Roque) que según él, podría ser de nuestro agrado. Así que nos pusimos en marcha. Si accedemos a Guadiaro por la carretera principal, desde San Roque, nada más entrar a mano izquierda, nos encontramos con La Terraza de Teo


  Aparece casi sin esperarlo, el exterior no es especialmente llamativo y podría pasar desapercibido como cualquier otro bar o cafetería de la zona con la salvedad de un rótulo justo en la entrada que dice "Restaurante - Gastrobar". Es un negocio familiar capitaneado por Francisco Teodoro. Previamente habíamos llamado para realizar la reserva, con lo que nos estaban esperando y enseguida nos acompañaron hasta nuestra mesa. Como su propio nombre indica, el restaurante tiene una amplia terraza habilitada para invierno y verano y una zona interior más pequeña donde se ubica una barra y varias mesas altas con taburetes para tapear. Básicamente la zona interior y parte de la terraza es la zona del Gastrobar y la otra parte de la terraza es la zona del restaurante. Nuestra mesa estaba situada en una esquina del restaurante junto a unos ventanales que dan amplia visión de la calle. El ambiente es muy tranquilo e íntimo con una temperatura primaveral muy agradable. Aunque con mobiliario de terraza, las mesas y sillas están elegantemente vestidas en tonos pastel y son muy confortables. 

  Comenzamos a ojear la carta, se aprecia elaboración en los platos y se nota que trabajan con productos de mercado. Como no nos decidíamos, optamos por el menú degustación "Largo y Estrecho", consta de cuatro entrantes, un pescado, una carne y postre, además el maridaje se confecciona con vinos de la casa muy bien elegidos, un blanco de La Mancha "Condesa de Leganza, Viura" y un tinto Rioja "Viña Pomal crianza 2007". Acertamos con la elección porque pudimos comprobar, de la mejor forma posible, la variedad y calidad de su cocina. Dejamos la selección de los platos en sus manos, nos gusta dejarnos aconsejar. 

  Para comenzar dispusieron, fuera del menú, una variedad de panes y panecillos para untar con mantequilla, aceite de oliva virgen y pastel de cabracho. Primer entrante, Anchoas de Santoña sobre láminas de aguacate, nos pareció muy bueno, la calidad de la anchoa era excelente y junto a la textura suave del aguacate conformaban una combinación perfecta. Seguimos con Patatita nueva rellena de vieira con salsa holandesa, nos encantó lo equilibrado de la mezcla, siendo muy fino al paladar. Tercer entrante, Pulpo templado con salsa de erizos de mar, también muy bueno, junto con el anterior fueron los entrantes estrella. Para finalizar con las entrandas, Ensalada de jamón y foie al vinagre de Jerez. Los platos anteriores a la ensalada tenían un denominador en común, la delicadeza tanto de sabor como de textura, la ensalada rompía con todo eso, con más carácter, la mezcolanza del jamón, el foie y el vinagre preparaba la degustación para los platos principales. La secuencia de la comida fue la idónea. 


Anchoas de Santoña sobre láminas de aguacate

Patatita nueva rellena de vieira con salsa holandesa
Pulpo templado con salsa de erizos

Ensalada de jamón y foie al vinagre de Jerez
  Como primer plato principal, un excepcional Pargo a la parrilla, estaba fuera de carta y es precisamente a lo que nos referimos como ejemplo de producto de mercado. Fresco, en su punto, con el dorado justo para que la primera impresión crujiente de paso a la delicada estructura del pescado recién cogido. 




Pargo a la parrilla


  De segundo plato principal, Solomillo de buey a la parrilla, quizás el plato más flojo del menú, estaba bueno, pero no a la altura del resto, algo menos hecho hubiera estado mejor, es cuestión de gustos. 




Solomillo de buey


  Como postres, Tarta de chocolate con grosella y Crema de papaya con yogur griego y pistachos. La tarta era como una especie de coulant, acompañado de helado de vainilla, un postre que siempre cae bien y una combinación de las que podríamos llamar de apuesta segura. La crema de papaya, en cambio, era más innovadora, de sabor y composición homogénea, con ligero toque de canela, que al chocar con el yogur y los pistachos transmite un conjunto muy gratificante. Justo final para un formidable y bonito almuerzo.


Tarta de chocolate con grosella

Crema de Papaya con yogur griego y pistachos


   La Terraza de Teo, resulta una buena experiencia, los fogones de la cocina bañan la Terraza de sabores en un clima y ambiente perfecto. Volveremos, pero la próxima vez lo haremos en barra, para poder comprobar las excelencias del gastrobar. Gracias a Rubén por su recomendación, fue una linda celebración del día del padre.