jueves, 7 de julio de 2011

Parapiro´s nuestro Ristorante favorito.

   Cuando nos apetece verdadera comida italiana siempre recurrimos a Parapiro´s y no hay mejor época del año que la temporada veraniega para sentarse en su terraza a deleitarse con el sabor "azurro" de su cocina. Es un restaurante de ambiente tranquilo y relajado situado en el Puerto Deportivo de la Duquesa en la localidad malagueña de Manilva. Su terraza esta abierta hacia la dársena del puerto, situada en alto, desde donde se contempla el trasiego de estas fechas estivales. Desde hace más de veinticinco años es regentado por una familia de origen italiano que ofrece una cocina tradicional y artesana. Siempre nos es grato visitar Parapiro´s y disfrutar con las atenciones de nuestro amigo Loris. La carta es muy amplia y podemos elegir entre multitud de sugerencias de antipasta, arroz, ensalada, carne, pescado, pasta, pizza y postre. En esta ocasión nos decantamos, además de pane all´aglio, por:


 Queso fundido con tomate y jamón, muy suave y equilibrado nos encantó la combinación.


Insalata Parapiro´s, ensalada de gran variadad con fruta, gambas, queso y una suavisima salsa cocktail.


Como plato principal, dos pizzas Al Carpaccio y Al Prosciutto, se nota que las pizzas son artesanales, elaboradas con esmero y si te gusta acompañadas de aceite con guindillas están para rabiar o arrabbiata en el buen sentido claro. La primera lleva finas lonchas de ternera y en la segunda el principal ingrediente es el jamón, además de lo normal, tomate, queso, oregano,...etc.




Como no podia ser de otra forma acabamos con un Tiramisú de los que marcan estilo.


   Otra velada explendida, y digo otra, porque en Parapiro´s siempre es así. Una vez terminado, el limoncello ayuda a bajar la comida y a subir el ánimo para dar un paseo por el Puerto. No acabará el verano sin que volvamos a nuestro Ristorante favorito.

miércoles, 8 de junio de 2011

De la tierra el cordero y de la mar... El Campero

  Nosotros tenemos una lista de los sitios que poco a poco queremos ir visitando por las provincias de Cádiz y Málaga. Uno de los sitios que tenemos marcado con una X en mayúscula es El Campero. Que mejor momento para ir que en estas fechas aprovechando las Jornadas Gastronómicas del Atún de Barbate. 

   
   Para mí escribir del atún es escribir de mis raíces y mi niñez. Siempre tendré en mi recuerdo cuando mi abuelo Rafael me levantaba a las 5 de la mañana para ir a Tarifa a comprar atún, llegar a la lonja en plena ebullición, el arte de subastar la mercancía, la vuelta en la renault 5 con las piezas en la batea y después, en la banca, como despiezaba los casi 300 kilos manejando los cuchillos de corte con la destreza de un espadachín, el ronqueo en estado puro. Me hubiera gustado poder disfruta de él  más tiempo para que, entre otras cosas, me enseñara a cortar el atún con esa elegancia que lo hacía. También escribir de Barbate lleva su componente sentimental pues la familia materna de mi padre es de allí. Por todo esto comer en El Campero, además de comer el mejor atún del mundo en el mejor sitio posible, es muy especial para mi.
   Desde La Línea a Barbate hay una hora y poco por la N340, llegamos con tiempo suficiente y nuestros anfitriones nos estaban esperando, gracias, Puri y Marcos os debemos una. Nos dirigimos directamente al restaurante. Teníamos reserva y menos mal, estaba a tope, tanto la terraza de fuera, la barra y los salones llenos. Aún así el servicio genial, nada que objetar, una prueba de profesionalidad. No es lo mismo atender pocas mesas que un restaurante lleno, es obvio, pero es que no lo notamos. El salón interior estaba muy bien acondicionado con una temperatura óptima y presentaba una decoración con sutiles motivos marineros. Algún día cuando vuelva tengo que preguntar porque un local dedicado puramente al pescado y más en concreto al atún, tiene por nombre El Campero. Otra de las cosas que no me concuerdan y que se lo recordaré toda la vida es que, estando en el sitio en el que nos encontrábamos, a Sonia (3 años y 9 meses) se le antojara patatas fritas con huevo, jajajaja, cosas de la edad, lo mejor es que estando la cocina como estaba accedieron al gusto de mi hija. A ver que piensa de esto dentro de 20 años.
   Para mí, lo más idóneo hubiera sido un menú degustación pero no existía la posibilidad así que pedimos diferentes platos para compartir y probar un poco de todo. La carta es espectacular y te dan ganas de decir "uno de cada, por favor", por lo que aplicamos una de nuestras reglas, ante la duda dejadnos aconsejar. Para acompañar degustamos un Entrechuelos 2010 monovarietal chadornnay con D.O. Tierra de Cádiz, color amarillo dorado con luces verdosas que en nariz presenta notas muy expresivas a fruta madura, piña y fruta tropical. De sabor fresco, refrescante, cuerpo medio y final corto, ideal para el día tan caluroso que hacía. 
   
  Comenzamos con un Combinado de Almadraba, diferentes especialidades como, atún en escabeche, troncos de atún en aceite, mojama, huevas, ijada,..etc. Insuperable, sobre todo la mojama y la ijada.


    Otra genialidad,  la Tosta de semimojama, con un sabor espectacular y una textura cremosa que se derretía en el paladar.

  
      Seguimos con la Lasaña fría de atún, es imprescindible que si alguna ves vais no dejéis de probar esto.

   
     No quisimos dejar de deleitarnos con el Sashimi. Por supuesto todos los productos crudos están tratados a -60º. Sin palabras.

     Había otro plato que teníamos ganas de probar, Corazón de atún. De textura parecida al hígado de ternera pero con sabor intenso a pescado. Junto con el corazón también probamos el Morillo, una carne muy gelatinosa y sabrosa. Dos cortes muy especiales que merece la pena probar.

 

     Para finalizar y por cambiar un poco para que no fuera todo atún, saboreamos una Sama a la espalda. Producto de excelente calidad y mejor sabor.


   Como postres tomamos un Espumoso de café con caramelo, Surtido andalusí y Cremoso de chocolate, los tres muy suculentos y apetitosos para terminar de llenar el poco hueco que quedaba, jejeje.

 

   Si el ronqueo es arte, el Campero es el Guggenheim y Barbate la ciudad de las bellas artes. No es posible entender y vivir la cultura de la almadraba sin venir a las costas de Cádiz. Desde aquí os animamos a visitar y conocer nuestra tierra, el que lo hace se enamora de ella. El que sea oriundo o ya la conozca bien lo sabe. Hasta la próxima.  

jueves, 26 de mayo de 2011

Estados de la materia

  Iniciamos un nuevo apartado,  lo vamos a dedicar a los productos. Queremos desde aquí dar a conocer materiales interesantes y que a nuestro parecer tengan la calidad suficiente como para poder recomendarlos. En este caso y aprovechando la cata de vino organizada por nuestro buen amigo Cayetano Alarcón, vamos a comentar los cuatro vinos que degustamos. También queremos destacar la estupenda dirección de Fran González, encargado de guiarnos durante la cata, y de los concesionarios del bar del Linense Tenis Club que aportaron el servicio, las instalaciones y unas exquisitas viandas para acompañar los vinos.

   El comienzo se realizó con un vino blanco 100% verdejo, denominación de origen de Rueda y cosecha del 2010, Condesa Eylo. Al exponerlo a la vista podemos encontrar un amarillo limpio, dorado con tonos de luces verdosos que corresponden con la juventud del vino. Cuando acercamos la nariz nos invade al instante olor a frutas, piña, plátano e incluso aromas sutiles a yogurt. El sabor, como no podía ser de otra forma, es ácido dado su lozanía, dejando una sensación final de burbujas pues la fermentación todavía está muy presente. Estuvo muy bien maridado con unas gambas blancas de Sanlucar. 




  El segundo vino fue una manzanilla en rama, Saca de Primavera de Barbadillo, Sanlucar. Una manzanilla muy especial elaborada para su consumo en estás fechas primaverales, en las diferentes ferias o fiestas. De color amarillo dorado fuerte con aromas a levadura, a almendra amarga. En boca, sabor a madera, a velo en flor, almendra y a tierra. Un caldo de los de tomar con amigos, con personalidad y presencia propia. Lo degustamos con friturita de ortigas y chanquetes.



   Por último los dos vinos restantes se sirvieron al mismo tiempo para comparar uno con otro. Son dos vinos de Iñaki Núñez pero con denominación de origen diferente. El Pago de Cirsus es un coupage de tempranillo, merlot y syrah, cosecha de 2008 vendimia seleccionada con D.O. Navarra. El Senda de los Olivos es 100% tempranillo, vendimia seleccionada de 2008 y D.O. Rivera del Duero. Son dos buenos vinos elaborados con cariño y esmero. La cata nos muestra al "Pago" como un vino que se presenta en vista con tonalidades de frutos rojos, de grocella. Si lo exponemos al olfato nos presenta fuerza y arena mojada. La fase de boca revela fruto rojo, un paso sedoso y largo con toque de especias. El "Senda" es más violáceo en la fase visual, color picota. Al olfato es elegante, con esencia a fruta, a monte bajo. En paladar es muy elegante, redondo, con sabor a frutos negros, a mora. Se acompañaron con jamón , queso y carrillada ibérica en salsa. Perfecto maridaje.



  En la buena mesa es muy importante los estados de la materia, y no sólo porque la materia este en buen estado, sino porque un buen sólido debe de acompañarse con un buen líquido y viceversa. Así lo hicimos durante el tiempo que permanecimos degustando la cata. También aprovechamos para crear el compromiso con Cayetano y Olga para que colaboren con nosotros. Esperamos que os sirvan estas reseñas, hasta la próxima, ¡¡¡SALUD!!!

domingo, 15 de mayo de 2011

Ensalada de brotes, garbanzos y nísperos

  Con la llegada de la época estival a muchos, entre ellos yo, no nos apetece tomar platos de cuchara. Como consecuencia dejamos de tomar tantas legumbres como debiéramos. La solución es simple, animarse a confeccionar ensaladas con legumbres. Os dejamos esta receta facilísima como ejemplo.


Ingredientes

Para 2 personas
1 bolsa de ensalada de brotes. (De las que venden en el super)
1 Tarro de garbanzos. 300 gramos.
3 o 4 nísperos.
Sal
Aceite
Vinagre balsámico al limón
Cebollino para decorar




1- Se vierte la bolsa en una ensaladera. 
2- Se enjuagan los garbanzos para quitar la babilla que traen en el bote. Escurrirlos y secarlos bien (podéis usar un centrifugador de ensaladas) . Se ponen con los brotes.


3- Pelar los nísperos, quitar los huesos y la membrana que recubre los huesos. Trocear en cuadraditos. Verter en la ensaladera con el resto.
4- Aliñar al gusto con el aceite, la sal y el vinagre. 
5- Decorar y listo. 





Espero que os guste y que os animéis a tomar legumbres en las ensaladas. 

viernes, 6 de mayo de 2011

Gastronomía Conquense. Nelia.

  En nuestra segunda visita a la ciudad de Cuenca y alrededores la impresión ha sido igual que cuando fuimos la primera vez, nos ha faltado tiempo. La cantidad de sitios interesantes que visitar hace que un fin de semana sea insuficiente. A nivel gastronómico, que es lo que nos atañe aquí, pasa igual. La oferta conquense  es muy amplia e interesante, tanto en la capital como en la provincia. En las dos visitas hemos contado con guía, que dicho sea de paso es la razón principal por la que vamos, y que sirve con creces en lo cultural y gastronómico. 

 Cuando fuimos por primera vez, hace dos años, vistamos varios establecimientos de tapas y comida tradicional. Son muy típicos el ajo arriero, el morteruelo, zarajos, chorizos, morcillas y quesos, con respecto a la carne, el cordero y el cerdo es lo más significativo aunque la caza menor, como liebres, conejos y perdices, es muy importante. Sobre el pescado, la trucha es la reina de la mesa. Para finalizar alguna de estás comidas, generalmente copiosas, lo mejor es saborear el Resolí, licor de origen árabe que ayuda con la digestión. 

 Esta vez, nada más llegar, paramos primero en Villanueva de la Jara, y una de nuestras anfitrionas, Tere, nos agasajó con una exquisita tortilla de patatas, morcillas, costillas y el producto local por excelencia, los champiñones. Después de ocho horas de coche no hay nada como la comida casera para reponer. Las cenas también las hicimos en casa y el almuerzo del domingo lo dedicamos a la restauración. Teníamos ganas de probar algo de autor, pero fallamos en la planificación y como era puente, la mayor parte de los establecimientos de la capital estaban completos, probamos con Raff, Ars Natura (Manuel de la Osa), El Bálsamo de Fierabrás, y el Recreo Peral, sin éxito, así que nos decidimos por alguno de los alrededores. Llamamos a Nelia y conseguimos reserva por fin, aunque eso si, debido a la cantidad de clientes que esperaban no pudimos realizar el menú degustación, lo hicimos a la carta.

 El restaurante Mesón Nelia se encuentra ubicado en Villaba de la Sierra a unos 20 kilómetros de Cuenca capital. El entorno es idílico, junto al río Jucar. El edificio donde se encuentra el restaurante es una joya arquitectónica que contrasta con las otras instalaciones del mesón, de estilo más rústico. Posee una sala amplia y diáfana muy bien iluminada. Elegimos unos entrantes para picar y un plato principal para cada uno. A la hora de seleccionar el vino nos dejamos aconsejar porque queríamos algo de la tierra, nos decidimos por un Gran Fontal vendimia seleccionada 2005. La cocina está dirigida por Javier Herráiz y la sala por Pilar Cardo. Su estilo es una mezcla de cocina tradicional con tintes de autor. El menú degustación es más vanguardista y la carta más tradicional. Casi todos los platos son de ingredientes de la zona menos los pescado, como es lógico. La relación calidad precio es fenomenal.

  Comenzamos con una Copa de ajo arriero con albaricoque, plato tradicional conquense con un toque de frescura en forma de albaricoque que le da chispa, muy buen entrante.


De estilo casero, la Morcilla de arroz con manzana asada y las Croquetas de jamón nos predispusieron para los platos principales. Dos entrantes sencillos y de buen sabor.



Los principales fueron, Solomillo de ternera al queso, Entrecot de ternera, Lomo de ciervo y Lubina a la crema de esparragos. Todos ellos de excelente calidad y muy bien cocinados. Destacamos la salsa de queso del solomillo y las tres salsas que acompañaban al ciervo, una de cabello de ángel, otra de calabaza y la última  de manzana.
Lomo de ciervo
Entrecot de ternera

Solomillo de ternera al queso
Lubina a la crema de espárragos


Para terminar, junto con unos cortados, tomamos unos suculentos postres magníficamente elaborados, Royal de chocolate, Biscuit de higos y Toffe de melocotón. En resumen, comimos estupendamente, una buena elaboración con buenos materiales es una combinación ganadora. Los postres sencillamente geniales.

Biscuit de higos

Royal de chocolate

Toffe de melocotón

 Es lógico que volveremos. La primera razón de la vuelta es personal, gracias a Mateo y Silvia por todo, lo de ahora y lo de siempre. Y la segunda es que, como escribimos al principio, Cuenca tiene mucho que descubrir, a nivel cultural y a nivel gastronómico. Su cocina tradicional está creciendo con la frescura de las nuevas tendencias, que a nuestro parecer, la realza y la hace más atractiva. Establecimientos como Mesón Nelia  las conjugan  perfectamente. Si alguna vez visitáis Cuenca espero que la disfrutéis como nosotros.

lunes, 2 de mayo de 2011

Las Trébedes

 Una trébede es un aro de hierro con tres pies que sirve para poner al fuego sartenes, peroles, ollas..., etc. Es raro encontrar en los hogares actuales alguna, se utilizaban antiguamente cuando las cocinas no eran ni de gas ni eléctricas.  Cocinar con una trébede implica tradición, cariño y esmero. Eso es justo lo que trasmite este restaurante situado en la calle Calderón de la Barca en La Línea de la Concepción.

  Hemos estados varias veces, en esta última de comida familiar. El ambiente es cálido y tranquilo, al llegar encuentras una pequeña barra donde degustar alguna tapa. Situada al frente, está la puerta que da acceso al  restaurante. No es una sala grande pero lo suficientemente amplia para estar cómodo. La carta está compuesta por platos donde el principal fuerte es la cocina tradicional y la calidad de las materias, aunque la formación  de la jefa de cocina, Isabel Gil, le permite imprimir un toque de originalidad a cada creación.  Ha realizado estudios de hostelería en el IES de Hostelería de San Roque o la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla entre otros y ha estado formandose de la mano de una de las figuras de la cocina catalana, Carme Ruscalleda. La sala está comandada por Juan Gil Rojo, si tenéis alguna cuestión dejad que os asesore, seguro que lo agradeceréis. Las Trébedes es un negocio familiar que poco a poco se está convirtiendo en uno de los referentes gastronómicos de la ciudad y del entorno.  

  En esta visita pudimos degustar varios entrantes para compartir, un plato principal y postre para cada uno. Comenzamos por unos Rollitos de morcilla, cortesía de la casa. Muy suave.


  Continuamos con unas Bolitas de queso con miel que estaban deliciosas y un Atún en manteca del que sólo voy a decir que no tuve tiempo de hacer la foto, jajaja.


  Las Berenjenas con miel de caña y un magnífico Carpaccio de buey fueron un buen colofón para los entrantes.

 







 
   Después vinieron los platos principales, en concreto el mío fue Carré de cordero con cuscús, hacía tiempo que no comía algo con base en la comida marroquí y cumplí con creces mi deseo. De los demás platos principales os dejo foto también.
Carré de cordero con cuscús
Solomillo de ternera al PX
Hamburguesa de ternera con foie
Rosada con langostinos y almejas en salsa verde


Secreto ibérico con chutney de mango

   Con respectos a los postres, variedad y calidad, como la carta incluye platos de temporada, elegí una Torrija con aroma de azahar y crema de naranja muy suculenta. Los demás también eligieron el suyo.

Torrija con aroma de azahar y crema de naranja
Tatín de manzana
Tarta de mascarpone al amaretto
Pudding diplomático
Panacota
Souffle de chocolate
   Por supuesto terminamos la comida con café y gintonic. Restaurante muy recomendable para cualquier ocasión, con una relación calidad precio excepcional. Aire fresco para la oferta gastronómica linense.