domingo, 15 de mayo de 2011

Ensalada de brotes, garbanzos y nísperos

  Con la llegada de la época estival a muchos, entre ellos yo, no nos apetece tomar platos de cuchara. Como consecuencia dejamos de tomar tantas legumbres como debiéramos. La solución es simple, animarse a confeccionar ensaladas con legumbres. Os dejamos esta receta facilísima como ejemplo.


Ingredientes

Para 2 personas
1 bolsa de ensalada de brotes. (De las que venden en el super)
1 Tarro de garbanzos. 300 gramos.
3 o 4 nísperos.
Sal
Aceite
Vinagre balsámico al limón
Cebollino para decorar




1- Se vierte la bolsa en una ensaladera. 
2- Se enjuagan los garbanzos para quitar la babilla que traen en el bote. Escurrirlos y secarlos bien (podéis usar un centrifugador de ensaladas) . Se ponen con los brotes.


3- Pelar los nísperos, quitar los huesos y la membrana que recubre los huesos. Trocear en cuadraditos. Verter en la ensaladera con el resto.
4- Aliñar al gusto con el aceite, la sal y el vinagre. 
5- Decorar y listo. 





Espero que os guste y que os animéis a tomar legumbres en las ensaladas. 

viernes, 6 de mayo de 2011

Gastronomía Conquense. Nelia.

  En nuestra segunda visita a la ciudad de Cuenca y alrededores la impresión ha sido igual que cuando fuimos la primera vez, nos ha faltado tiempo. La cantidad de sitios interesantes que visitar hace que un fin de semana sea insuficiente. A nivel gastronómico, que es lo que nos atañe aquí, pasa igual. La oferta conquense  es muy amplia e interesante, tanto en la capital como en la provincia. En las dos visitas hemos contado con guía, que dicho sea de paso es la razón principal por la que vamos, y que sirve con creces en lo cultural y gastronómico. 

 Cuando fuimos por primera vez, hace dos años, vistamos varios establecimientos de tapas y comida tradicional. Son muy típicos el ajo arriero, el morteruelo, zarajos, chorizos, morcillas y quesos, con respecto a la carne, el cordero y el cerdo es lo más significativo aunque la caza menor, como liebres, conejos y perdices, es muy importante. Sobre el pescado, la trucha es la reina de la mesa. Para finalizar alguna de estás comidas, generalmente copiosas, lo mejor es saborear el Resolí, licor de origen árabe que ayuda con la digestión. 

 Esta vez, nada más llegar, paramos primero en Villanueva de la Jara, y una de nuestras anfitrionas, Tere, nos agasajó con una exquisita tortilla de patatas, morcillas, costillas y el producto local por excelencia, los champiñones. Después de ocho horas de coche no hay nada como la comida casera para reponer. Las cenas también las hicimos en casa y el almuerzo del domingo lo dedicamos a la restauración. Teníamos ganas de probar algo de autor, pero fallamos en la planificación y como era puente, la mayor parte de los establecimientos de la capital estaban completos, probamos con Raff, Ars Natura (Manuel de la Osa), El Bálsamo de Fierabrás, y el Recreo Peral, sin éxito, así que nos decidimos por alguno de los alrededores. Llamamos a Nelia y conseguimos reserva por fin, aunque eso si, debido a la cantidad de clientes que esperaban no pudimos realizar el menú degustación, lo hicimos a la carta.

 El restaurante Mesón Nelia se encuentra ubicado en Villaba de la Sierra a unos 20 kilómetros de Cuenca capital. El entorno es idílico, junto al río Jucar. El edificio donde se encuentra el restaurante es una joya arquitectónica que contrasta con las otras instalaciones del mesón, de estilo más rústico. Posee una sala amplia y diáfana muy bien iluminada. Elegimos unos entrantes para picar y un plato principal para cada uno. A la hora de seleccionar el vino nos dejamos aconsejar porque queríamos algo de la tierra, nos decidimos por un Gran Fontal vendimia seleccionada 2005. La cocina está dirigida por Javier Herráiz y la sala por Pilar Cardo. Su estilo es una mezcla de cocina tradicional con tintes de autor. El menú degustación es más vanguardista y la carta más tradicional. Casi todos los platos son de ingredientes de la zona menos los pescado, como es lógico. La relación calidad precio es fenomenal.

  Comenzamos con una Copa de ajo arriero con albaricoque, plato tradicional conquense con un toque de frescura en forma de albaricoque que le da chispa, muy buen entrante.


De estilo casero, la Morcilla de arroz con manzana asada y las Croquetas de jamón nos predispusieron para los platos principales. Dos entrantes sencillos y de buen sabor.



Los principales fueron, Solomillo de ternera al queso, Entrecot de ternera, Lomo de ciervo y Lubina a la crema de esparragos. Todos ellos de excelente calidad y muy bien cocinados. Destacamos la salsa de queso del solomillo y las tres salsas que acompañaban al ciervo, una de cabello de ángel, otra de calabaza y la última  de manzana.
Lomo de ciervo
Entrecot de ternera

Solomillo de ternera al queso
Lubina a la crema de espárragos


Para terminar, junto con unos cortados, tomamos unos suculentos postres magníficamente elaborados, Royal de chocolate, Biscuit de higos y Toffe de melocotón. En resumen, comimos estupendamente, una buena elaboración con buenos materiales es una combinación ganadora. Los postres sencillamente geniales.

Biscuit de higos

Royal de chocolate

Toffe de melocotón

 Es lógico que volveremos. La primera razón de la vuelta es personal, gracias a Mateo y Silvia por todo, lo de ahora y lo de siempre. Y la segunda es que, como escribimos al principio, Cuenca tiene mucho que descubrir, a nivel cultural y a nivel gastronómico. Su cocina tradicional está creciendo con la frescura de las nuevas tendencias, que a nuestro parecer, la realza y la hace más atractiva. Establecimientos como Mesón Nelia  las conjugan  perfectamente. Si alguna vez visitáis Cuenca espero que la disfrutéis como nosotros.

lunes, 2 de mayo de 2011

Las Trébedes

 Una trébede es un aro de hierro con tres pies que sirve para poner al fuego sartenes, peroles, ollas..., etc. Es raro encontrar en los hogares actuales alguna, se utilizaban antiguamente cuando las cocinas no eran ni de gas ni eléctricas.  Cocinar con una trébede implica tradición, cariño y esmero. Eso es justo lo que trasmite este restaurante situado en la calle Calderón de la Barca en La Línea de la Concepción.

  Hemos estados varias veces, en esta última de comida familiar. El ambiente es cálido y tranquilo, al llegar encuentras una pequeña barra donde degustar alguna tapa. Situada al frente, está la puerta que da acceso al  restaurante. No es una sala grande pero lo suficientemente amplia para estar cómodo. La carta está compuesta por platos donde el principal fuerte es la cocina tradicional y la calidad de las materias, aunque la formación  de la jefa de cocina, Isabel Gil, le permite imprimir un toque de originalidad a cada creación.  Ha realizado estudios de hostelería en el IES de Hostelería de San Roque o la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla entre otros y ha estado formandose de la mano de una de las figuras de la cocina catalana, Carme Ruscalleda. La sala está comandada por Juan Gil Rojo, si tenéis alguna cuestión dejad que os asesore, seguro que lo agradeceréis. Las Trébedes es un negocio familiar que poco a poco se está convirtiendo en uno de los referentes gastronómicos de la ciudad y del entorno.  

  En esta visita pudimos degustar varios entrantes para compartir, un plato principal y postre para cada uno. Comenzamos por unos Rollitos de morcilla, cortesía de la casa. Muy suave.


  Continuamos con unas Bolitas de queso con miel que estaban deliciosas y un Atún en manteca del que sólo voy a decir que no tuve tiempo de hacer la foto, jajaja.


  Las Berenjenas con miel de caña y un magnífico Carpaccio de buey fueron un buen colofón para los entrantes.

 







 
   Después vinieron los platos principales, en concreto el mío fue Carré de cordero con cuscús, hacía tiempo que no comía algo con base en la comida marroquí y cumplí con creces mi deseo. De los demás platos principales os dejo foto también.
Carré de cordero con cuscús
Solomillo de ternera al PX
Hamburguesa de ternera con foie
Rosada con langostinos y almejas en salsa verde


Secreto ibérico con chutney de mango

   Con respectos a los postres, variedad y calidad, como la carta incluye platos de temporada, elegí una Torrija con aroma de azahar y crema de naranja muy suculenta. Los demás también eligieron el suyo.

Torrija con aroma de azahar y crema de naranja
Tatín de manzana
Tarta de mascarpone al amaretto
Pudding diplomático
Panacota
Souffle de chocolate
   Por supuesto terminamos la comida con café y gintonic. Restaurante muy recomendable para cualquier ocasión, con una relación calidad precio excepcional. Aire fresco para la oferta gastronómica linense.





viernes, 29 de abril de 2011

Mi primera vez... Cálima

   Por fin llegó el día, tengo que reconocer que las ganas y la ilusión era la misma que podría tener, hace treinta años, la noche de reyes. Como neófito de este mundo era la primera vez que acudiamos a un restaurante de este calibre y la experiencia sobrepasó con creces cualquier tipo de expectativas que pudiéramos haber preconcebido. Además sería la primera vez de otras cosas que relataremos a continuación. 

   Teníamos reserva para seis personas a las dos de la tarde. Dejamos el coche en el aparcamiento del Meliá Don Pepe y dimos un paseo por sus estupendas instalaciones hasta llegar a Calima. El acceso se realiza descendiendo por una escalera, dentro del restaurante, que desemboca en la recepción. Enseguida nos acompañaron hasta nuestra mesa. La mesa estaba situada junto a una cristalera que daba directamente al mar, en un entorno paradisíaco. En el camino pudimos observar el trasiego en cocina donde se encontraba Dani García a pie de cañón. Sin grandes alardes vanguardistas en la decoración, la amplia sala transmite un ambiente acogedor y cómodo que consigue el espejismo de estar en el salón de casa, con lo que ayuda a relajarte y disfrutar del entorno, la compañía y, por su puesto, de cada plato. 

Detalle de vista desde la mesa hacia la terraza
   Con respecto al servicio, simplemente insuperable, discreto a la vez que atento, amable y simpático, sabiendo hacer en cada momento, estando presente siempre sin estar, y eso, ¿cómo se hace?, ¿estar sin estar?, eso sólo se consigue siendo muy profesional y gustándote lo que haces, realizando las acciones que demandan los comensales, respetando los tiempos, asi, cuando intervienen, lo hacen para aportar y dentro del clima generado por nosotros. No es nada fácil, de ahí el mérito. Fue un error por mi parte no preguntar los nombres de ellos para agradecer su trato en esta crónica, pero desde estás humildes líneas nuestra más sincera consideración y enhorabuena.  

   Comenzamos la comida. Primero nos ofrecieron algo de aperitivo, elegimos un Möet & Chandon Rosé, mientras nos mostraban el menú. Decidimos incluir los dos platos opcionales, caviar de riofrío y angulas del guadalquivir. Echamos de menos que la copa de aperitivo fuera cortesía de la casa. Entendemos que el Möet es costoso, pero un buen cava habría sido perfecto. Mientras decidimos el vino -la carta es para perderse en cantidad, calidad y variedad- nos presentaron el carro de los panes con una amplia variedad de ellos, picos y regañás a cual más suculento y acompañados en mesa de dos excelentes aceites de oliva. Nos decidimos por un Tricó albariño de Rias Baixas que resultó excelente para un menú que en su gran parte está confeccionado con pescado y marisco.
   
   El menú consta de veintiún platos, de los cuales los quince primeros son entradas, los tres siguientes son algo más contundentes y los tres últimos son un prepostre y dos postres. Era la primera vez que tomaba prepostre, jejeje, otra de las primeras veces. Empezamos con Canutillos de crema y Cucurucho de toro de Barbate. Muy buenos, en el canutillo no esperas el sabor salado de la espuma de bacalao que lleva dentro y en el cucurucho, el atún se deshacía en boca con el toque genial del alga nori caramelizada.

Continuamos con la Tarta de turrón y foie con yuzu, espectacular, suave y equilibrado.


Huevo sin huevo, (¿cómo habrán cortado la cascara tan minuciosamente?) Sorprendente la combinación de foie, lichi y ajo blanco.

Seguimos con Mi primer yogurt, también es la primera vez que nos comemos un yogurt con foie, oporto y espuma de parmesano, espectacular, de lo que más gustó. 


Kebab de galete de Atún guisado, magnífica presentación y mejor sabor. 


Caja de espetos, nos encantó la versión de Dani de este plato tan nuestro, el espeto de sardinas es un clásico en las noches de verano del mediterráneo andaluz, Dani lo ha captado todo, hasta el humo!!! y el toque de hierbabuena, yuzu y jengibre lo catapultan a la genialidad.


El sabor y la textura del Niguiri de quisquillas de Motril no se puede plasmar en letras, manjar de los dioses, lo que más nos encantó.


Parmentier de higaditos encebollados de Jeréz, sutil, muy suave. El sabor que transmite la casquería en general suele ser fuerte y a todo el mundo no gusta, este plato, sin embargo, es todo lo contrario sin perder la esencia.


Croquetas rotas de calamar de pota, será posible que fuera el único en caer en la trampa? Pequé de inocente o de "atontao", la cuestión es que me creí la historia, no desvelo más por si alguien, espero que sí, me acompaña, me queda el consuelo de que se divirtieron a mi costa.


Pipirrana nitro de bacalao, el más esperado, estábamos deseando probar los famosos "tomatitos", no defraudó.


Gazpacho cremoso de percebes, textura increíble con toques de regaliz, las sopas frías uno de los puntos fuertes de Dani.


Ceviche de conchas finas, refrescante combinación de molusco y cítrico, hace justicia a este clásico plato peruano, ahora tan de moda. 


Caviar de Riofrío, lo que parece caviar no lo es, otra invención que juega con la vista y el gusto.


Angulas del Guadalquivir, un poco salado para nuestro gusto aunque no se quedo nada en el plato, jejeje.


   A partir de aquí vienen los tres platos más contundentes, Nido de golondrinas de Jabugo, representación de este plato oriental que, aunque con una textura más gelatinosa, tenía ese sabor a caldito casero con hierbabuena...

   Como se trabaja con materiales de primera calidad y recepcionados a diario la Ventresca de cazón y emulsión de adobo se convirtió en Merluza, excelente sabor, textura y composición en el paladar.


Cocido rondeño y dumpling de rabo de toro, me recordó, salvando las distancias, al rabo de toro guisado que hacía mi abuela, el fondo del sabor es el mismo. Buenísimo. 


El "Prepostre", Palomita de lichi y rosas, efímera en el tiempo, puesto que al realizarse con nitro si se deja que se caliente se deshace y doblemente efímera porque duró poco en la mesa, jejeje.


Pasión al cuadrado, iceberg de fruta de la pasión con helado del mismo fruto, muy refrigerante y nada pesado.

Por último Melocotón ton ton de hierbaluisa, también postre ligero compuesto por helado y melocotón nitro, estupendo para acabar.

   Como resumen una "experiencia" inolvidable que intentaremos repetir y en la cual destacamos la forma que tiene Dani García de interpretar la cocina andaluza, pues aunque utiliza ingredientes externos, la base es tradicional, con arraigo, la comida huele y sabe a los platos andaluces. El menú resulta sorprendente, ingenioso y divertido, insisto en lo de divertido, pasamos un rato genial, donde la presentación juega con los sentidos. A nuestro requerimiento, Dani tuvo la amabilidad de compartir un rato con nosotros y nos encantó conversar con el artista, porque lo que hace es arte. Su sencillez en el trato hace más sublime su trabajo.

    La sobremesa, cosa que me encanta, fue estupenda con la sensación del placer vivido, tomamos un excelente pre-gintonic, jejeje (cafelito), aunque no vimos el carrito de los petit fours, no sabemos por qué. El sumiller nos dispuso un reconfortante g´vine con fever-tree, hubiéramos preferido Saffron pero la desconocía, aunque se quedo con el nombre para investigar. Seguro que cuando volvamos la tienen, sabemos que no es fácil de conseguir. 

Pre-Gintonic
    Fue mi primera vez de muchas cosas, y como todas las primera veces, se quedará con cariño en un rincón de mis recuerdos. También aprovechamos el acto como bautismo para la nueva incorporación del Blog, nuestro corresponsal en Barcelona, Ramón Palmero, gracias por tu compañía y aportaciones. De nuevo las gracias a Calima por hacernos descubrir, experimentar y divertirnos. Volveremos, intentando que sea como... Mi primera vez...